Hna. Rufina de la Mata RMI

Rufina de la Mata RMIPresentación1

Nació el 16 de noviembre de 1934 en en Nextipac, Mpo. de Zapopan, Jalisco. Y murió en Guadalajara el 15 de octubre de 2010. A los 74 años de edad y 57 de vida religiosa.

¡Cómo no dejar que el corazón hable de todo lo que viví contigo!

Todas sabíamos de su enfermedad, pero no por eso dejábamos de atender a sus consejos o pasarla bien con ella.

Mujer sencilla, consciente de sus votos, siempre admiré su consciencia del lugar de la superiora, desde que yo era pre novicia hasta mis años de profesa siempre la escuche pedir permiso para comer algo que se le antojaba y por su enfermedad no le era permitido o para ver algo en la televisión o para ver a sus hermanas.

Siendo yo novicia y su enfermera me daba cuenta cuanto sufría y se tenía que mortificar por su enfermedad y con qué humildad me pedía las cosas y cuanto le costaba cuando se tenía que privar de lo que no se le permitía. Rufis, como la llamábamos mucho, fue lo que padeció pero su entrega fue hasta el final pues nunca perdió la conciencia de ser de Dios ni la alegría, quería mucho a las chicas, se salía a ratitos al pasillo de la portería para verlas y platicar con ellas.

Cuando falleció nos dejó un gran vació y nostalgia fruto del cariño tan grande que se había ganado de su comunidad.

Fue una mujer disponible, servicial, de oración, fiel.

Su entrega era pronta y alegre. Muy sencilla en el trato con los demás, ella no media el riesgo, cuando quería hacer el bien o dar el gusto a los demás.

Su contacto con Dios lo demostraba, en su bondad y solicitud e interés por los demás.

Quería mucho a las chicas. Muy religiosa, apostólica. Muy entregada. Muy Misionera, sonriente, sencilla, llena de paz, optimista, trabajadora, cercana, comunicativa

Muy conocida en el Pueblo de Chilac. Se le veía pasar en bicicleta al centro de catequesis u otros recados, era su medio de transporte siempre con alegría saludando a toda persona que se encontraba por el camino algunas veces deteniéndose para preguntar por la persona y las familias. Daba consejos e incluso llamadas de atención.

Era muy cercana y atenta con las familias Se daba tiempo para atender a las hermanas ya que su oficio era la cocina, estar en las catequesis y cuidar las plantas y los animales, Se le notaba feliz y contenta en la vida religiosa y contenta con lo que era y hacía. Siempre estaba preocupada atender lo mejor a las hermanas y su apostolado.

Gracias Rufis por habernos permitido vivir, convivir y tocar la santidad.

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